Celulitis

La celulitis es una disfunción del metabolismo de los lípidos a la que se añade el envejecimiento acelerado del tejido conjuntivo.
En la mujer, el tejido adiposo constituye una de sus características sexuales secundarias y desempeña un papel de regulador energético del organismo adaptando el almacenaje de los lípidos (lipogénesis) al gasto energético (lipó1isis).

El tejido adiposo se comporta como un banco de energía: los abonos se efectúan en el momento en que se ingieren los alimentos y las órdenes de reintegro, transmitidas en todo momento, son ejecutadas por la hidrólisis, que transforma los triglicéridos en ácidos grasos libres.
Las grasas se renuevan, pues, constantemente a un ritmo muy rápido que gira en torno al equilibrio lipólisis-lipogénesis. Si durante un tiempo bastante largo la cantidad de "abonos" supera la de "reintegros", se produce una ruptura de ese equilibrio que da paso a la formación de la celulitis.

Una excesiva acumulación de lípidos conlleva el aumento del tamaño de los adipocitos y una serie de trastornos cutáneos: distorsión de los tabiques conjuntivos que separan los lóbulos grasos; aplastamiento de los vasos sanguíneos y linfáticos, que origina edemas; degeneración y pérdida de elasticidad del tejido conjuntivo, que sufre esclerosis y favorece la aparición de la "piel de naranja" característica de la celulitis.